La industria agroalimentaria, ¿víctima o causante del calentamiento global?

Actualizado: 16 de oct de 2019




En días recientes, distintas organizaciones, como la ONU y la FAO, han advertido sobre lo que el cambio climático podría representar para el mundo y, en concreto, para la agricultura. Algunos de los panoramas más desalentadores advierten sobre la incapacidad que tendremos para alimentar a 10 mil millones de personas hacia 2050 o sobre los daños irreversibles que llegarán al mundo debido al cambio climático si pasamos del 2030 sin tomar medidas que reviertan sus efectos o, al menos, nos mantengan por debajo de la barrera del incremento de 2° de aumento en el promedio de la temperatura global.


De entre los muchos peligros que se advierten y que ya son visibles a causa del calentamiento global, se encuentran las sequías prolongadas, el aumento de la temperatura en algunas regiones del planeta, la reducción de los casquetes polares y el subsecuente aumento de agua en los mares, la posible extinción de especies de plantas y animales y, eventualmente, la insostenibilidad de la agricultura en muchas partes del mundo.

Si bien es cierto que no hay un consenso sobre el calentamiento global antropogénico, la tendencia científica lleva a concluir que es un fenómeno real, ampliamente estudiado y con evidencia tangible al respecto. Por ejemplo, se puede ver una correlación entre el aumento de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, y desde el advenimiento de la revolución industrial, el aumento en la temperatura promedio de la Tierra y la reducción de las capas de hielo en los polos del planeta. Hemos visto, en días recientes, fenómenos como las temperaturas más bajas registradas en Chicago, las sequías pronunciadas que contrastan con las lluvias torrenciales en algunas partes de México y, hacia 2015, Estados Unidos registraba en sus mares las mayores temperaturas desde que se lleva cuenta de este tipo de datos.


Quizás un aumento de 2°C en promedio pueda parecer muy poco, pero las consecuencias de esto podrían ser catastróficas para la industria. Por ejemplo, estudios afirman que, de seguir esta tendencia, la industria del café podría volverse insostenible en algunas décadas. Si el aumento de la temperatura no se detiene, países como Brasil, Colombia, México y Perú podría ver una reducción de hasta 90% en su producción de café, lo que representaría cerca de 50% del total en el mundo.


Por otro lado, la FAO advierte que, para 2050, la escasez de agua podría volverse mayor, a un punto de no poder sostener una industria alimenticia que sea capaz de sostener a la población mundial, sobre todo si las tasas de crecimiento siguen al ritmo proyectado. Y es que la extracción de agua para la agricultura representa 75% del total en casi todo el mundo, y hay países en los que esa cifra se eleva hasta 95% del total de extracciones. De hecho, de acuerdo con la revista Forbes, que a su vez toma su información del Panel Intergubernamental sobre el Cambio climático de la ONU, éstas podrían ser algunas de las consecuencias visibles a corto y mediano plazo, de seguir con la tendencia actual en el calentamiento global:


· “Más de la mitad de la población del mundo enfrentará la falta de agua.

· Casi el 70% de la población estará expuesta al consumo de alimentos y agua contaminada o en condiciones muy por debajo de las normas actuales.

· Aumentarán las muertes y enfermedades por cáncer, diabetes, calor, obesidad, cardiacas, pulmonares, contaminación e infecciones.

· Mayores inundaciones, sequias, olas de calor, tormentas, incendios forestales, ruptura del ciclo de cultivos, el nivel de los mares podría aumentar entre 10 y 15 centímetros; con todo lo que implica en costos económicos, demográficos y ambientales.

· Más de la mitad de los hábitats naturales, bosques, zonas de reserva, selvas y valles quedarán convertidos en tierras estériles, condenando a la extinción a la fauna y flora.

· La sobrepoblación originará grandes flujos migratorios incontrolados acarreando conflictos y tensiones políticas.

· Las masas de hielo polar, glaciares y permafrost se extinguirán más rápidamente y de forma irreversible.

· Los océanos se convertirán en zonas muertas, sobreexplotados y contaminados, dejarán de ser una fuente de alimentación y contribuirán a extender grandes volúmenes de basura y desechos químicos y nucleares.”


Ahora bien, ¿qué papel juega el sector agroalimentario en todo esto? Para nuestra desgracia, más del que pensaríamos. Los números exactos varían dependiendo de la región o de quién formule el estudio y su agenda, pero existen números que indican que la actividad agropecuaria puede representar entre 15% y 51% de las emisiones totales de GEI provocados por el hombre. Aún con la estimación más baja, sigue siendo una cifra enorme, con países como Estados Unidos teniendo emisiones a causa de su actividad agroalimentaria cercana a 5%. ¿A qué se debe esta situación? Existen muchos factores agregados que forman ese número: uso de combustible fósil en la maquinaria para la siembra y cosecha, además del transporte; quemas controladas, uso de fertilizantes nitrogenados y, sobre todo, la crianza de rumiantes. A diferencia de los cerdos o los pollos, la digestión de los bovinos genera una cantidad abrumadora de metano, uno de los principales gases de invernadero que, junto con el CO2 y el óxido nitroso, forma 99% del total de los GEI en la atmósfera.


¿Qué solución existe entonces para que la agricultura emita una menor huella contaminante? Algunos consideran que una reducción del consumo de carne roja podría ser una solución viable, pero lo cierto es que eso es pedir demasiado de una industria, que absorbería todos los costos, sin mencionar un cambio radical en los hábitos alimenticios de un sector de la población acostumbrado a comer carne roja, sin mencionar las limitantes nutricionales que esto ocasionaría. Se han hecho estudios para intentar hacer uso de tecnología a base de geoingeniería para bloquear la luz solar que recibimos y, con ello, lograr una reducción en la temperatura del planeta, pero esto tendría consecuencias adversas también en los cultivos, pues, como sabemos, las plantas necesitan de luz solar para crecer y desarrollarse de manera adecuada; estos estudios arrojaron como resultado que, si bien sí existiría una reducción en la temperatura, también habría una merma en la cantidad producida de los cultivos bajo este esquema.


Sin embargo, existen acciones que podrían aportar para la reducción de las emisiones producto de la actividad agroalimentaria, como la rotación de cultivos, minimizar el uso de fertilizantes nitrogenados y optar por técnicas sostenibles de riego y de fertilización. Lo curioso es que los fertilizantes naturales, a base de estiércol, también son una fuente considerable de GEI; sin embargo, la adopción de OMG que requieran una menor cantidad de agua y no requiera plaguicidas, pesticidas y menores fertilizantes para un crecimiento óptimo, podría ser una forma de producir sin un impacto ambiental tan considerable.


Otra forma de aminorar el impacto ambiental de la agricultura y la ganadería es por medio de hacer eficiente el proceso tanto de producción como de la cadena de abasto. Si se reducen los tiempos de transporte, se hace más ágil la movilización, que provocaría una reducción en la necesidad de almacenaje, y se favorece a un comercio ágil y con una reducción importante de mermas (y los subproductos que éstas generan), podríamos pensar en una industria modernizada e inteligente. No es secreto para nadie que la tecnología utilizada en el campo ha ayudado a hacer más eficientes los procesos y nos ha ayudado a producir más y de mejor manera, por lo que la adopción de tecnologías innovadoras para la comercialización podría representar una ayuda cuantificable en la lucha contra el calentamiento global. Te invito a conocer Smattcom, la plataforma de compra y venta de perecederos que hace eficiente el proceso y reduce tiempos, exceso de intermediarios y costos. En esta plataforma, productores, vendedores y comercializadores pueden interactuar en un sistema de subastas diarias que permite cerrar tratos de manera directa y en tiempo real. Frente a problemas globales, acciones y soluciones a su altura.

73 vistas