Las posibilidades del comercio electrónico para el campo mexicano

Actualizado: 18 de oct de 2019




El comercio electrónico en México está mostrando un ascenso sustancial. Con la penetración de los medios electrónicos en cada vez mayor porcentaje de la población, el comercio digital se está volviendo la norma y no la excepción. Si bien es cierto que todavía existe mucho por hacer en otras áreas apremiantes, el avance tecnológico es indetenible y, cada vez más hogares tienen acceso a Internet. Más aún, pese a que el comercio electrónico sigue siendo visto con recelo, el porcentaje de mexicanos que lo usamos se eleva rápidamente. Esto ha llevado a que México, una de las principales economías de América Latina, sea un nicho fundamental para este tipo de comercio y se ha llegado a posicionar como el segundo lugar latinoamericano de e-commerce. De hecho, el crecimiento en este rubro fue de 28.3% entre 2016 y 2017 en el país, lo que representa cifras por encima de los 17 mil millones de dólares. Se estima que, al concluir este año, ese porcentaje se haya duplicado. Claro que existen impedimentos reales todavía, como la falta de una cuenta bancaria o tarjeta de crédito o débito, para poder realizar estas compras. Sin embargo, grandes empresas han encontrado áreas de oportunidad en estos obstáculos, como PayPal y sus recargas en efectivo a la cuenta o la posibilidad que ofrece Oxxo de pagar por compras hechas en línea


¿Por qué la gente está volteando al comercio electrónico por sobre el comercio tradicional?


De manera resumida: practicidad y menores precios. Tener acceso 24/7 a una plataforma de comercio es indispensable para las personas que han incorporado el e-commerce en sus vidas. Poder comprar sin salir de casa, con unos cuantos clicks y de manera segura les brinda niveles de comodidad y de practicidad tales que las grandes cadenas de retail están muriendo en países como Estados Unidos. No sólo eso, sino que el e-commerce crea un consumidor informado. Una persona que compra a través de una plataforma de este tipo tiene acceso a información completa del producto en el que está interesado y puede comprar de manera rápida y sencilla productos similares o encontrar lo que busca a menor precio. Hablando de menores precios, el hecho de que exista una multitud incuantificable de competidores en el mercado digital permite que sus precios desciendan categóricamente si se les compara con los precios en comercios tradicionales. Esto sin mencionar que la mayoría de las tiendas que operan en Internet han hecho eficiente sus procesos y han reducido el exceso de intermediarios y de gastos fijos que terminan siendo trasladados al precio que paga el consumidor final. Al eliminar gastos como transportistas, almacenes, empleados o renta y mantenimiento de tiendas físicas, los comerciantes en Internet tienen la libertad de ofrecer precios más justos. Por último, las herramientas digitales permiten que los productores independientes puedan tener acceso al mercado sin depender de los caprichos de grandes distribuidores o incurrir en gastos astronómicos para levantar su negocio. Se trata de una verdadera democratización del mercado.



¿Cómo se relaciona esto con el sector agroalimentario de México?


Uno de los grandes problemas del campo nacional es que nunca se le ha dado la importancia que merece. Se piensa todavía en el negocio agroalimentario como algo ligado a la población rural, de bajos recursos, como una actividad de segunda categoría, cuando es justo esta actividad económica la que sostiene no sólo a México, sino al mundo. Sin alimentación, no hay vida, ni hay industria, no hay progreso.


¿Por qué no aprovechar del crecimiento de Internet para fortalecer el campo?


Si damos a los productores acceso directo al mercado, tendremos mucha mayor competencia, lo que deviene en menores precios para el consumidor final y en una búsqueda constante por mejorar la calidad. Uno de los principales problemas de comercializar productos frescos y procesados del campo es la ineficiencia con la que esto se hace. La mayoría de las mermas de productos frescos se da porque el productor no tiene la capacidad de comercializar eficazmente su producto, porque no sabe dónde está la demanda, porque vende a quien puede y no a quien quiere. Esto lleva a un problema no sólo nacional, sino global. El desperdicio de alimentos llega a cifras preocupantes. Se desperdicia suficiente comida anualmente como para solucionar el problema de la hambruna. Y no sólo el desperdicio se da porque el producto se quedé sin poder movilizarse, sino porque los grandes comercios únicamente compran primeras calidades. Lo que vemos en el anaquel es sólo la punta del iceberg. El consumidor está educado para comprar sólo la comida que luzca bien, lo que hace que todo producto que no cumpla con estos estándares estéticos termine por pudrirse.


¿Qué pasaría si conectáramos a quien quiere vender un durazno irregular en forma, pero que fuera un durazno al final del día con alguien que sólo quiere hacer mermelada y no le importa cómo luce, sino cómo sabe? El comercio electrónico es una plataforma diseñada para crear coincidencias eficientes en tiempo real, tiene la capacidad de conectar al productor con la industria de la transformación, una alternativa viable para la comercialización de productos agroalimentarios.



Si bien el comercio electrónico abre el abanico de posibilidades de compradores y vendedores, también permite comprar y vender en el extranjero. Si le ofrecemos esta posibilidad al campo, entonces podríamos enfrentarnos a una facilidad sin precedentes para diversificar los mercados y abrirnos a las exportaciones. México necesita urgentemente comercializar con otros países, pero, una vez firmados los acuerdos que lo hacen posible,


¿Cómo llegan los productores a verse beneficiados de manera directa?


El comercio electrónico no es una cuestión de “si”, sino de “cuándo”. En un mundo cada vez más conectado, sería una necedad seguir relegando un sector de importancia vital. E-commerce no sólo es Amazon o Ebay, no sólo es bitcoin y compras por Internet. El comercio electrónico es un paso necesario e imprescindible que necesita darse en todos los ámbitos que sean posibles. En el momento en que dejemos atrás esta idea bucólica del campo como algo que ocurre como opuesto directo de la industria y la modernidad, podremos empezar a darle la seriedad que tanto se le ha negado. Es por eso que surge Smattcom. Todas las necesidades de la comercialización de productos del campo han sido analizadas, recogidas y se le buscado dar una solución óptima. Una plataforma inteligente que lleva el comercio electrónico un paso más allá y crea una economía colaborativa en la que productores, comercializadores y compradores interactúan para poder hacer negocios en plenitud de información de todas las partes. Smattcom fue concebida como más que una app de e-commerce, sino como una caja de herramientas que ofrece soluciones inteligentes de cara a una modernización del comercio agro. Se trata, al final, de una apuesta de implementar la tecnología al servicio del campo.



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